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Habla

Compararla con ella misma: por qué importa el historial de cada persona al escuchar su forma de hablar

En 1.003 adultos mayores, el habla explicó el 27 % de las diferencias en lenguaje y casi nada en memoria, y el país y la escolaridad pesaron más que todo. Sumar las grabaciones anteriores de cada persona mejoró los modelos en otro estudio.

3 min de lectura

Una onda de papel verde oliva con capas más claras de la misma forma detrás, como ecos

Hay personas que siempre han hablado lento y otras que encadenan una idea con otra sin parar. Por eso, comparar cómo habla alguien con un promedio dice poco. Dos estudios recientes miden cuánto se puede saber del habla de una sola vez y cuánto mejora cuando se mira la historia de cada persona.

Lo que el habla dice, y lo que no

En 2026, un equipo de la Universidad de Zúrich grabó por internet a 1.003 personas de 60 años o más de Estados Unidos y el Reino Unido. Cada una describió dos láminas y contó cómo había sido su semana. También hicieron pruebas cognitivas en línea, que agruparon en cuatro áreas: lenguaje, funciones ejecutivas (planificar y cambiar de tarea), velocidad y memoria.

Luego vieron qué parte de las diferencias entre personas en cada área se podía explicar con su forma de hablar:

  • Lenguaje: el 27 %.
  • Funciones ejecutivas: el 13 %.
  • Velocidad: el 5 %.
  • Memoria: el 4 %. Los autores concluyen que la memoria no se pudo explicar con el habla.

Lo que más sirvió para el lenguaje fue la variedad de palabras, qué tan comunes eran los sustantivos que usaban, la velocidad al hablar y la proporción de pausas. Pero en las predicciones de cada persona, lo que más pesó fue de qué país era y cuántos años había estudiado. Buena parte de cómo habla alguien depende de dónde viene y de cuánto estudió.

El estudio tiene límites que los autores reconocen. Se hizo una sola vez, así que no muestra cambios en el tiempo. Casi todos los participantes estaban sanos y todos hablaban inglés.

Lo que cambia al mirar el historial

Un estudio de 2024 hizo algo distinto: sus autores siguieron a 35 personas mayores durante 18 meses, con un asistente de voz en su casa: 20 tenían deterioro cognitivo leve según la prueba MoCA y 15 no. Cada tres meses, el asistente les hacía 18 preguntas, como contar hacia atrás desde 20 o repetir una frase. En total fueron siete sesiones por persona.

Primero entrenaron modelos con una sola sesión. Después les sumaron las sesiones anteriores de la misma persona. Con las características del lenguaje, el rendimiento (una medida llamada F1, que combina aciertos y errores) subió de 62,1 % a 75,1 %. Con las de la voz, de 58,6 % a 71,2 %.

Es un estudio pequeño, con más personas con deterioro que sin él, y todavía es un preprint: no ha pasado por la revisión de una revista.

Dónde entra Memo

Memo está en desarrollo y parte de esta idea. En la app, 50 es el día normal de cada persona, y cada día se compara con ese punto en vez de con otras personas. Así, alguien que siempre ha hecho pausas largas no aparece como un cambio. No diagnostica ni reemplaza una evaluación. Si notas cambios en cómo habla tu familiar, conviene conversarlo con su equipo de salud.

Fuentes: Heitz J, Engler IM y Langer N, npj Digital Medicine, 2026 · Qi K, Shi J, Summerour C, Batsis JA y Liang X, arXiv, 2024 (preprint)

Información general, no consejo médico. Ante una duda sobre la salud de tu familiar, consulta a su equipo de salud.

Conoce el piloto de Memo.

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